Revisar los clásicos conlleva una gran responsabilidad, y el riesgo implícito de las comparaciones. No es fácil estar a la altura de Woody Allen en la obra que le encumbró como dramaturgo y actor en 1969, coprotagonizada nada menos que por Diane Keaton. Ahí es nada el reto de representar “Torna-la tocar, Sam”. Claro que si hay alguien legitimado para hacerlo, ese es Ricard Reguant, que a lo largo de las últimas tres décadas la ha montado con éxito tanto en Madrid como en Barcelona, en castellano y en catalán, revisitando ese vodevil neurótico, onírico, hipocondriaco y mitómano que sintetiza la esencia woodyalleniana. Y ahora se estrena la versión mallorquina, de la cual es de justicia señalar, sin más preámbulos, y antes de cualquier otra consideración, que si “Play It Again, Sam” tenía a Woody Allen, ésta tiene a David Ordinas. El motor cómico del espectáculo que, eludiendo imitación alguna, ni referencias veladas siquiera a su icónico predecesor, se echa el relato a la espalda y, con una energía desternillante, que oscila entre el histrionismo, el malabarismo vocal y su contrastada capacidad comunicativa, garantiza la eficacia de un montaje que conceptualmente hoy se inclina hacia lo convencional. Que incluso ha envejecido, podría decirse, pese a las acertadas actualizaciones cómicas, y alguna que otra ocurrencia realmente divertida, que lo rejuvenecen en más de un pasaje. De modo que en el cómputo general, obviando algunos desajustes rítmicos y técnicos frecuentes en los estrenos, pero que se diluyen con los bolos, la comedia es un divertimento ligero y efectivo, entretenido, al que tal vez le falte algo de solemnidad mitómana en las intervenciones de Humphrey Bogart para rematar la comicidad que emanaba del texto original.
Producción: Rubio Produccions
Autor: Woody Allen
Director: Ricard Reguant
Intérpretes: David Ordinas, Catalina Bolena, Sara Adan, Joan M. Pascual, Toni Pons y Carla Gracia.
Teatre Municipal Xesc Forteza
Javier Matesanz



Els vostres comentaris