Ahora les llaman dramedias, en un intento, a mi juicio innecesario, de matizar genéricamente lo que siempre han sido las comedias sentimentales. No hay historia romántica, por cómica que sea, que funcione sin incluir en su desarrollo un conflicto o crisis emocional que desestabilice la relación, y propicie las situaciones necesarias para divertir, emocionar o ambas cosas. Y eso es lo que hace, y cada vez mejor, Alfonso Morillas. Un autor que discretamente, con predilección por la comedia, pero con notables incursiones dramáticas en su cada vez menos breve trayectoria, ha conseguido lo más difícil en materia creativa: un estilo propio y reconocible. Que además le resulta siempre eficaz y convincente, acorde a sus pretensiones de entretenimiento con sustrato afectivo. Y encima usa y abusa de los chistes malos, que todo el mundo sabe que son los mejores. En su caso, además, la descacharrante marca de la casa. Un riesgo cómico, a menudo colindante con la chorrada, que para funcionar a pleno rendimiento y no traspasar esa frontera tontuna, necesita la complicidad de dos intérpretes con la diligencia y la desenvoltura de Laura Andújar y Rodo Gener. Tan cómodos en la broma, la ocurrencia y el disparate, que lo interiorizan y transmiten con una naturalidad contagiosa que empatiza sin problemas con el público. Testigo de una intimidad de alcance colectivo, que se comparte en modo divertimento, pero que entre risas inocula una ternura que algunos reconocerán y otros añorarán. Calando así emocionalmente más allá de la comedia romántica al uso. Y eso no es fácil de conseguir. Sobre todo si no te gusta Woody Allen. Bueno, eso dice ella. A Morillas le encanta. Está claro.
Autor i director: Alfonso Morillas
Intérpretes: Laura Andújar i Rodo Gener
Roof (Hotel Ars Magna)
Javier Matesanz



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