Mario tiene más la edad de quien esto suscribe, que la de los destinatarios últimos de la película, que ni le conocieron ni se lo imaginan cuadriculado y/o pixelado como nosotros le vimos debutar. A él, el fontanero italiano multitareas, al Donkey Kong de los barriles y a tantos otros personajes que habitaban aquellas arcaicas consolas ochenteras de Nintendo. Pero a pesar de los años está estupendo, en una forma envidiable, y en la cinta no hay mucho espacio para la nostalgia. Algún guiño, eso sí, y una portentosa secuencia en la que accedemos a un universo visualmente alucinante, donde las leyes de la física no tienen cabida, y que nos retrotrae a nuestra prehistoria de “gamers puretas”, que ahora compartimos las versiones infográficas de nuestros recuerdos de juventud con la generación que nos sucede, e intentamos disfrutar de nuevo a través de ellos. Es lo que hay. Se han apoderado de uno de los símbolos más icónicos del ocio de antaño. Lo han convertido en uno de esos antihéroes atemporales, cuyo único límite es la imaginación sin límites, y que nosotros les prestamos con esa mezcla de orgullo y satisfacción, que a veces nos otorga la absurda sensación de haberles concedido ese placer en herencia.
Pero y la película, ¿está a la altura? Pues lo cierto es que sí. Tanto como la primera. Un disparate cósmico, desde luego. No vamos a aplicar aquí lógica alguna en ningún sentido, pero como entretenimiento funciona sin grandes complicaciones argumentales: raptos y rescates en diversas galaxias, venganzas y rencillas irreconciliables, y traiciones y lealtades imposibles, para nutrir una aventura tan ingenua como cabe esperar. Una historia de amor y amistad, siempre con los vínculos familiares como enérgico revulsivo. Y emocionalmente decisivos tanto en las resoluciones como en unos desenlaces tan previsibles como inevitables. Pero todo expuesto con un fabuloso sentido del espectáculo visual, deudor indisimulado de la estética del juego, a un ritmo frenético (extenuante a ratos), y encantador hasta en los pasajes más “perversos”. Ya saben.
Dirección: Aaron Horvath, Michael Jelenic
Voces: Chris Pratt, Anya Taylor-Joy, Jack Black, Charlie Day.
Javier Matesanz



Els vostres comentaris