Con cuatro o cinco siglos, más treinta y dos años, y tan frescos. Como si desde el estreno en 1994 de estos entremeses mallorquines del XVII (por sacar la media) hubiesen pasado un par de veranos. Con un cambio de reparto, bien es cierto. Menos Molinet que al parecer es inmortal, según algunas fuentes consultadas. Pero tan descarados, enérgicos, gamberros y pícaros como el primer día. Sí, hay que usar ese término viejuno, pero es lo que hay. Además de vodevil, sátira costumbrista y un enorme respeto por la cultura popular, que no por básica y primaria es menos valiosa como patrimonio tradicional. Entre otras cosas porque no hemos cambiado tanto como nos gustaría pensar. Ahí están los temas parodiados para comparar con la oferta actual: celos, infidelidad, “fortor”, ambición, envidia, guerra de sexos, travestismo incluido, y hasta la convivencia bilingüe del idioma, que ya por la época daba de sí.
Todo fluye con una energía contagiosa, con una desenvoltura cómica, a ratos payasa, que concita la complicidad del público, y transmite una sensación de ligereza, de divertimento, que podría sugerir simplicidad en el conjunto. Algo que dista mucho de la realidad. Es muy complicado urdir un espectáculo tan sólido y cohesionado como “Sa varietat en sa locura”. Un montaje que respeta el verso arcaico de los textos ancestrales, conformado por diferentes historias inconexas, que encajan a la perfección con transiciones ágiles y casi imperceptibles, donde la escenografía juega un papel fundamental, protagonista, como pocas veces se ve, y casi nunca se reconoce. De modo que aplaudimos y despedimos a la vez a quien nos ha regalado su magia escénica durante tantos años: Jordi Banal. Que por cierto no se lo pone fácil al formidable reparto, pues no debe ser cómodo trabajar sobre un plano inclinado. Pero lo hacen. Lo bordan. Y hasta lo cantan. La ovación, claro, es cosa nuestra.
Dirección y dramaturgia: Pere Fullana
Adaptación: Carme Planells y Pere Fullana
Interpretación: Alícia Garau, Rodo Gener, Carles Molinet y Salvador Oliva.
Teatre Principal de Palma (Sala gran)
Javier Matesanz



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