No sé cuál es el motivo de esta reposición, ya que no coincide con ningún aniversario, ni fecha redonda a conmemorar, Miyazaki sigue vivo y en activo, y “Porco Rosso” no es uno de sus títulos más significativos. Pero lo cierto es que se trata de una magnífica noticia y de una oportunidad única para reencontrarse con la animación del maestro nipón de hace tres décadas, que fue evolucionando desde la excelencia hasta la maestría. Toda su obra es indispensable.
Y dicho esto, quiero añadir que “Porco Rosso” fue el primer film que vi del director, aunque cuatro años antes ya había estrenado la fascinante “Mi vecino Totoro” (en este artículo se me agotarán los adjetivos calificativos de admiración). Y por ello siento especial devoción por este film de aventuras aéreas, que resulta tan entretenido como emocionante, tan trepidante como emotivo, tan sencillo como trascendente. Y es que tras su cándida apariencia de película infantil sobre pilotos piratas y cazarrecompensas, hechizos antropomorfos e ingenuos amores platónicos coloreados en tonos pastel, se esconde una hermosa reflexión moral. Deslizada con delicadeza y precisión para impregnar al público joven, y que expone valores necesarios como la honestidad y la lealtad, y los relaciona con la relación de la humanidad con la naturaleza y una concepción pacifista de la existencia. Mensajes constantes en la filmografía del japonés. Y todo ello en un marco argumental irónicamente desarrollado en un periodo de entreguerras. Como ven, un film mucho más complejo y ambicioso de lo que pudiera parecer. Y una delicia para los sentidos.
Pixar y su “Toy Story” revolucionaron el mundo de la animación. Miyazaki sigue filmando con animación tradicional, demostrando que la genialidad no depende de la técnica. En dos o tres dimensiones, una obra maestra es una obra maestra. Y aunque tal vez “Porco Rosso” no llegue a tanto, no se la pierdan.
Dirección: Hayao Miyazaki
Guion: Hayao Miyazaki.
Animación (1992)
Javier Matesanz



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