“No tot foren flors”. Maruja Alfaro en el Maruja Alfaro. ¿Homenaje a la figura de la admirada y añorada actriz mallorquina? Sí, pero no. El título es suyo. De su libro. Pero poco más. Porque Manel Serrano se lo hace suyo como punto de partida, y desde la admiración, va más allá. Mucho más allá. Y en vez de personalizar, convierte la esencia de la actriz, su ejemplo, en reconocimiento de toda una generación de mujeres que “mantuvieron viva la luz del teatro”, cuando no solo era difícil, casi imposible, sino que se consideraba una pretensión profesional de dudosa reputación. Y convertir la referencia de Maruja Alfaro en icono de ese sueño, sí que es honrar su memoria. Aunque ni siquiera se utilice su nombre en escena.
A partir de ahí hay luces y sombras. Algunos momentos emotivos y otros menos convincentes. Un exceso de transiciones audiovisuales que, aunque coherentes con la contextualización histórica, traban el ritmo de una narración muy fragmentada. O la introducción un punto satírica de arquetipos arcaicos del teatro popular resueltos con desigual fortuna. Pero con un bonito final, ramalazo fílmico de Cabotá, que deja buen sabor de boca y ganas de aplaudir. Porque aquí sí, colección fotográfica mediante, vemos a Maruja Alfaro junto a otras muchas mujeres que lucharon para que hoy podamos ver “No tot foren flors ni violes”.
Autor: Manel I. Serrano.
Director: Marcos Cabotà.
Intérpretes: Aina Compte, Marina Font, Mar Fiol y Moritz Bonín.
Teatre Maruja Alfaro Mar i Terra
Javier Matesanz



Els vostres comentaris