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Los miserables

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No será esta la misma película para el espectador que conozca el excepcional musical de Schönberg y Boublil, que para aquel que descubra con ella la inmortal historia de Jean Valjean plasmada por Víctor Hugo en su más popular novela. En mi caso, por ejemplo, mucho me temo que seré del todo incapaz de ser mínimamente objetivo en mis comentarios críticos, pues me fascina hasta tal punto la partitura musical, que el poder hipnótico que ejerce sobre mi anula buena parte de mi capacidad analítica. Me subyuga y se me hace muy difícil atender a la globalidad del espectáculo, lo cual supondría dispersar el placer de mis cinco sentidos para absorber el resto de la información. Algo que tal vez debiera inhabilitarme para llevar a cabo las funciones críticas en este caso concreto. Pero aún con todo he querido hacerlo para no perder la ocasión de decirle a todo aquel que quiera escucharme que, si aún no conocen “Los miserables”, esta oportunidad es sin duda alguna el mejor regalo que pueden concederse esta Navidad. No se lo pierdan.

En versión del oscarizado Tom Hooper, la película adapta el musical, que a su vez hace lo propio con el novelón (editado en cinco volúmenes). Una adaptación sintetizada del original literario, y que a la postre convirtió la historia en todo un hit de Broadway popularizado en el mundo entero. De modo que el hilo argumental del film son las propias canciones, mediante las cuales avanza la acción y se relacionan los torturados personajes del relato, y que ocupan el 80% de las casi tres horas de metraje. Una maratoniana duración que pasa como un suspiro, durante el cual cada espectador experimenta las más intensas y sobrecogedoras emociones, que le llevarán de la lágrima a la ternura, del humor a la indignación, de la aventura a la denuncia y de la euforia a la desazón. Un conjunto de sensaciones que se resumirán finalmente en un único y colectivo sentimiento de admiración.

La película ofrece una irreprochable ambientación teatral de gran formato, que se permite incluso licencias gráficas y digitales de monumental paisajismo urbano. Se desarrolla con un ritmo lírico de vocación a ratos épica y a ratos intimista, y con un arrebatado romanticismo casi shakespeariano – entre genios anda el juego-. Es un drama histórico tremendo, pero  con la necesaria delicadeza emotiva que exigen los grandes relatos sentimentales –la secuencia del niño en las barricadas es hermosa y cruel. Sobrecogedora -. Y todo ello beneficiado por unas interpretaciones soberbias, que sirven para consagrar las polifacéticas trayectorias de sus formidables intérpretes – sensacionales todos en una auténtica exhibición de registros vocales, pero en especial un portentoso Hugh Hackman-.

“Los miserables” es un magnífico trabajo. Hace honor tanto a su referente literario como al musical, y confirma a Tom Hooper como un sólido realizador todoterreno y con un sentido del espectáculo que tanto puede utilizar con regia tartamudez (“El discurso del rey”) como a lo grande, con mayúsculas imágenes de corte histórico, dramático y, si me apuran, operístico.

Director: Tom Hooper Intérpretes: Hugh Jackman, Russell Crowe, Anne Hathaway, Amanda Seyfried…

3 comentaris

  1. Idò jo me deman: de què va la pel·li? és a dir, a banda de la història… què me volen contar? quin és el missatge? Només Déu redemptor ens permet fugir del nostre destí, però sempre tendrem remordiments? L’amor està per sobre de qualsevol revolució? tant com perquè el rosset guapo pseudorevolucionari s’oblidi dels seus companys morts en les barricades per l’amor de la rosseta pija de turno i torna amb el seu padrí aristòcrata i retrògrad? O sigui, la revolució és una utopia de quatre matats?
    No ho sé… molt guapa la música i unes interpretacions sublims però: no és un missatge ultraliberal i conformista?

    • Hola Joan. Podria estar d’acord amb tu si fos aquest un film històric amb vocació de crònica, com s’han fet tans de molt dubtosa fidelitat a la realitat històrica; però «Los miserables» és un musical (de cine o de Broadway, què té més!), i els teus emperons desqualificarien gairebé la meitat del gènere líric contextualitzat en un esdeveniment històric concret i real, el qual molt sovint serveix només d’escenari per al drama romàntic o humà, més enllà de les possibles pinzellades històries més o menys rigoroses. Tot se sintetitza molt en favor del bessó argumental -és una constant del gènere. Una característica, fins i tot-, que s’explica amb cançons. I ningú no sol esperar que entre tema i tema es facin profundes reflexions de caire més social o ideològic o una panoràmica exhaustiva de un fet històric; encara que és molt legímit exigir-ho i trobar-ho a faltar, òbviament.

      Salut i revolució… i bones festes, ja que hi som!

  2. Amigo Matesanz… no pocas veces estoy de acuerdo contigo con la que suele ser una acertada mirada crítica al cine o al teatro, pero es que esta vez tambien peco yo mismo de sentido crítico ante «Los Miserables», para mi el mejor musical de todos los tiempos… Es un peliculón; ritmo, sentimiento, escenas magníficas y una ambientación de lujo para un grupo de actores y una historia de lujo. Sólo un pero; a mi juicio el director abusa de los primerísimos planos, y no por que los actores no estén a la altura de este recurso cinematográfico (de hecho están sublimes, excepto Rusell Crowe, el más flojo del elenco) sino más bien por que no dejan ver la película que está detrás de sus interpretaciones.
    Por todo lo demas una maravilla de película, que seguro que volveré a ver para recuperar los trozos que me perdí entre lágrima y lágrima.

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