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L’Òpera dels tres cèntims

L’Òpera dels tres cèntims

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Hay clásicos que asustan más que sorprenden cuando asumen el rol de profecías, y “L’òpera dels tres cèntims” es uno de ellos. Tan actual como el día de su estreno, satirizando la corrupción del capitalismo y el consiguiente abuso de poder y la desigualdad social. En fin, el argumento de cualquier telediario. Aunque Kurt Weill y Bertolt Brecht lo concibieron en Alemania en 1928.

Pero recurrir a los clásicos conlleva riesgos y responsabilidades. Se trabaja sobre el mejor material posible, pero estropearlo es pecado. De modo que conviene ser prudente o saber muy bien dónde se mete uno y a dónde quiere llegar. Pues bien, Pep Lluís Gallardo y su equipo lo tenían claro, y su atrevida versión es más que digna. Es un buen trabajo. Y no era fácil el reto.

“L’òrpera dels tres cèntims” es un musical satírico. Cabaretero, dirán unos;  una opereta, dirán otros; pero en cualquier caso, un montaje ambicioso, de gran envergadura, necesitado de unos recursos prohibitivos que o se tienen o se aparentan. Y aquí es donde el ingenio y el talento deben hacer su magia para negar la evidencia de la modestia a base de imaginación y buen hacer. Y vaya si lo hacen.

Con un diseño escenográfico que, recurriendo a la tramoya artesanal, hace de la sencillez un lujo visual tan convincente como práctico. El formidable trabajo de maquillaje, que desde el exceso esquiva la caricatura para evocar lo grotesco, marcando el tono de la función. La adaptación mallorquinizada, que no busca la empatía chistosa o provinciana, sino la denominación de origen como rúbrica. Y el quehacer desenvuelto de trece intérpretes en escena (más la música en directo de una orquesta en la penumbra). Irregular, en ocasiones. Inevitable. Pero con ese equilibrio que se destila del trabajo duro, y que consigue disipar los defectos bajo las destacadas virtudes. Y así, durante dos horas interesantes y entretenidas. Fugaces. Hipnóticas, a ratos. Bien conducidas por sus roles protagonistas: Ferran Montero (Mackie el Ganivet) y Jaume Obrador (Jonathan Píxum), apuntalados con solvencia por el resto del reparto. En especial, esas dos rotundas presencias femeninas (Júlia Obrador y Antònia Monroig), y un shakespeariano presentador, y tramoyista a la vista, interpretado por Martí Gallardo, cuyas breves intervenciones saben a poco.     

Producción: Teatre de Petra y Teatre de Palma

Dirección escénica y dramaturgia: Josep Lluís Gallardo

Dirección vocal y  arreglos partituras: Xavier Gelabert

Dirección musical: Andreu Julià

Intérpretes: Jaume Obrador, Joana Karmany, Júlia Obrador, Ferran Montero, Cristina Rodríguez, Ferran Hernández, Joan Antoni Oliver, etc.

Teatro: Teatre Municipal Xesc Forteza

Javier Matesanz

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