Reflexión previa: Ridley Scott, a sus 88 años, pertenece al selecto club de cineastas que ya nada tienen que demostrar, que atesoran alguna que otra obra maestra y decenas de magníficas películas, trabajan por amor al cine, y siguen rodando porque están vivos y el cine es su vida. Como Coppola, Eastwood, Woddy Allen y algún que otro fenómeno nonagenario más. Una constancia y dedicación admirables, pero no ajenas al riesgo inevitable de la erosión del paso del tiempo, que no solo afecta a las cualidades físicas. Y así, también en los últimos trabajos de quién nos bendijo con “Alien” o “Blade Runner” se percibe la grandeza del oficio socavada por un pulso algo cansino. Sin el brío necesario para según qué relatos, y con la pasión ya algo desmayada de quien trabaja y vive con las fuerzas justas y lógicas de su edad. Unos logros admirables, sin duda, desde la perspectiva humana, pero deficitarios en cuanto al resultado final de su trabajo. Falto del ritmo y de la intensidad que la historia y los personajes que la habitan necesitaban. Y así enlazamos con el film que nos ocupa: “La constelación del perro”.
Una película con un argumento y unos planteamientos ambiciosos, que acaban reducidos a la rutinaria corrección, limítrofe con el aburrimiento, de la inercia narrativa de quien ya dirige en piloto automático. Asumiendo los riesgos justos, y cumpliendo cansinamente en el apartado de la espectacularidad. Y no es por falta de opciones, porque hay algunos momentos a lo “Mad Max”, y otros en el tramo más delirante y fantasioso, donde la cinefilia permite rememorar visos de “Westworld” y hasta de “El resplandor”, que se prestaban al desenfreno visual. Pero que finalmente son resueltos con cierta contención. Incluso conformismo. Eficacia explosiva, sin más. Y al no ser una película especialmente original, sobre todo con “The last of us” en la memoria reciente, el reparto podría ser la única baza que la rescatase del anonimato y el olvido al que parece abocada. Sin embargo, tampoco aquí tiene una buena mano la película. El tahúr con mejores cartas es Jacob Elordi, con su bella aunque insípida apariencia. Pero abundando en la referencia televisiva, cabe medirlo con el también post-apocalíptico carisma de Pedro Pascal. Y no es rival.
Director: Ridley Scott
Intérpretes: Jacob Elordi, Josh Brolin, Guy Pearce, Alison Janney.
Javier Matesanz



Els vostres comentaris