Permítanme empezar este artículo con una reflexión recopilatoria, pues creo que puede ser clarificadora y muy descriptiva en lo que se refiere al panorama cinematográfico estival 2025. En estos dos meses he publicado en estas páginas las críticas de “Padre no hay más que uno 5” (y subiendo), “28 años después” (secuela infecciosa), “Jurassic World: el renacer” (franquicia inextinguible), “Porco Rosso” (reestreno de 1992), “Cómo entrenar a tu dragón” (live action de la serie de films animados de DreamWorks), “Ponte en mi lugar de nuevo” (secuela anatómica de Disney), “Superman” (nueva versión y bla, bla, bla), “Los tipos malos 2” (otra segunda parte, que esta vez sí es buena) y ahora “Karate Kid: Legends”, que también tiene serie en Netflix y de la que incluso hicieron un remake racial. Por no hablar de títulos que no he visto como “Misión imposible 8”, “Los futbolísimos 2” o “Los cuatro fantásticos”, que han venido con la intención de eternizarse. Así están las cosas, y que cada uno saque sus propias conclusiones. Pero algo está pasando, y no mejorando, precisamente.
En cuanto a este legendario añadido al universo Karate Kid, no hay demasiado que decir. Pero es que no han querido decir demasiado. Una vez más se han limitado a reproducir el esquema original que tan buenos resultados dio hace 41 años. De hecho es lo mismo que hicieron en la dos, en la tres y en la de Jaden (hijo de Will) Smith. Incorporar ligeros cambios que no alteran en absoluto la estructura narrativa, no aportan sorpresas y, desde luego, tampoco originalidad de ningún tipo.
El cariz crepuscular que aportan Jackie Chan y Ralph Macchio es poco más que anecdótico. Nostálgico para los fans de la franquicia. Y por toda novedad la película introduce a un “kid” asiático, que ya llega enseñado, pero en el arte del Kung Fu. Y así, en pocos días deberá superar un trauma familiar relacionado con la lucha, incorporar a su estilo las técnicas marciales del karate y, por supuesto, vencer en un torneo a un matón que le disputa la novia y hostiga a su suegro. Por lo demás, previsible hasta el último golpe, que no es el de la grulla, sino el del tigre. Eso sí, la cinta está llena de guiños al clásico, y los espectadores veteranos podrán distraerse detectándolos. Aparte del gozoso chistecito autorreferencial post combate y tras los créditos.
Nota: Jackie Chan (71 años) se conserva mejor que Ralph Macchio (63). La agilidad madura del primero cuela, la del otro, chirria.
Dirección: Jonathan Entwistle
Intérpretes: Ben Wang, Jackie Chan, Ralph Macchio, Joshua Jackson.
Javier Matesanz



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