No hay un ejemplo mejor para definir el concepto “Blockbuster”. El auténtico. El fabricado como producto estival/vacacional para vender, sin otra intención ni aspiración. Es una franquicia y hay que explotarla. Ya no es cine, es comercio. Y no crean que lo descuidan. Está todo muy bien hecho, desde luego. No aporta nada, pero tiene que lucir. Seducir. Hay mucho que ganar. Y por eso una nadería como esta sigue siendo una apuesta Universal, Amblin y Kennedy/Marshall. Spielberg figura (solo figura) en la producción ejecutiva. El nombre vende. Y el guion (o eso) lo firma David Koepp. Nada menos. El de algunos Indiana Jones, Spidermans, Misión Imposible y, claro está, Jurassic Park (y sucesivas). Y uno se pregunta, ¿y qué habrán estado haciendo?
Ni un plano que no hayamos visto ya. Los dinosaurios ya estaban manipulados genéticamente en pos del espectáculo en films anteriores. Entonces, ¿qué? Ah sí, los que salieron mal. Los desechos. Las mutaciones horripilantes. Abandonadas en islas lejanas. El vertedero de isla Nublar. Pero mira por donde hay que volver a por ADN para medicamentos cardiológicos. Podrían haber dicho “baba para elaborar cosméticos” y tanto daba. Y a partir de ahí, cero. Se lo prometo. Ni una idea nueva. Ni una secuencia original. Ni un plano inesperado. Hasta replican la hermosa sinfonía jurásica de Williams en un valle infestado de saurios.
Aunque para ser justos hay que reconocer que algo nuevo sí hay. Un par de engendros amorfos, hijos de la inconsciencia y la megalomanía humana, que más parecen diseños descartados de Giger para el octavo pasajero de Ridley Scott, que dinosaurios transgénicos con hambre atrasada.
Y para ir terminando, una pregunta retórica: ¿Era necesaria Scarlett Johansson para encarnar un personaje tan insubstancial?
Dirección: Gareth Edwards
Intérpretes: Scarlett Johansson, Mahershala Ali, Rupert Friend.
Javier Matesanz



Els vostres comentaris