Dicen que los clásicos lo aguantan todo. La solidez de sus propuestas y la excelencia creativa los convierten en referentes culturales que perduran en el tiempo. Fuente de inspiración de otros artistas que los versionan, los interpretan o los aprovechan como dúctil y prestigioso punto de partida, que les permite abordar con ciertas garantías en préstamo los enfoques contemporáneos que pretenden plantear y desarrollar. Y El flautista de Hamelín es una de esas historias morales que han traspasado las barreras del tiempo y, desde la popular versión de la leyenda alemana en forma de cuento de los hermanos Grimm, ha sido revisado desde todas las ópticas y disciplinas artísticas posibles para advertir de que “un trato es un trato”, y que “incumplirlo conlleva consecuencias”. Tal y como vuelve a recordarnos la compañía catalana Xip Xap, cuya principal aportación, además de sustraerle la flauta al flautista, es redefinir a modo de reflexión social y denuncia moral el origen de la plaga, que bien podría adquirir la condición de metáfora. Y si las ratas no son roedores en sí mismos, sino aquellos ciudadanos injustos, corruptos, indecentes y otros sinvergüenzas que, efectivamente, no dudaríamos en considerarlos las auténticas alimañas de la comunidad. Un interesante planteamiento, sin duda. Y lamentablemente, muy en sintonía con nuestra realidad.
Todo ello en clave de comedia dramática para todos los públicos. En formato de objetos y títeres, y con un elaborado diseño escenográfico en constante transformación, visualmente muy atractivo y polivalente en el desarrollo del relato. Aunque en algunos momentos la complejidad del artefacto escénico, pese a la competente coreografía de los cambios por parte de sus manipuladores, exige transiciones en exceso alargadas que frenan la rítmica inercia de la narración. Tal vez simplificar las formas favorecería la fluidez de los contenidos en algunos tramos. Como el desenlace, por ejemplo, que deviene algo precipitado. Pero aun así, un notable y muy trabajado espectáculo.
Compañía: Xip xap
Adaptación, dramaturgia y dirección: Ramón Molins
Intérpretes: Oriol Planes, Imma Juanós, Eder Carras y Víctor Polo.
Teatre Municipal Xesc Forteza
Festival de Teresetes de Mallorca
Javier Matesanz



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