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«El arte de la fuga»; El vuelo de tres poetas

«El arte de la fuga»; El vuelo de tres poetas

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Vicente Valero (Ibiza, 1963) es ante todo poeta, aunque también ha tocado palos como el ensayo, los diarios o la divulgación cultural. El año pasado se estrenó como narrador con Los Extraños (Periférica, 2014) un compendio de un puñado de relatos largos protagonizados por personajes que surgidos de la indolencia y placidez dela Ibizade antaño, levantaban el vuelo allende la tierra natal, alentados por el afán de dar a sus vidas la emoción, los avatares o la satisfacción de perseguir sus impulsos, sus deseos, que de ninguna manera, y cada cual con su circunstancia, jamás habrían siquiera avistado de haberse quedado allí donde fueron paridos.

Y la continuación de aquel estupendo debut es El arte de la fuga, en el que Vicente Valero nos presenta tres relatos protagonizados por los poetas San Juan dela Cruz, Friedrich Hölderlin y Fernando Pessoa en momentos bien relevantes de sus vidas y a partir de los cuales el autor empieza a elucubrar su ficción paseando por los brumosos confines de la realidad y su más allá, como son la vida y su agonía frente a su fin, la razón y su pérdida bajo el peso de la inflamación amorosa o lo cotidiano vapuleado por la creación artística.

Y como los poetas son esos tenaces y delicados sobadores de las palabras, los relatos de Vicente Valero están impregnados de esa alquimia, de ese minucioso cultivo de la imaginación: “”Se puede ser muchos y seguir estando solo”, nos cuenta por ejemplo al respecto de Fernando Pessoa: “Con aquellos fantasmas ilustrados, porciones ideales de sí mismo, entre sombras y risas, Fernando había logrado huir y liberarse, aunque no supiera de qué exactamente, pues en una fuga verdadera nunca se mira hacia atrás ni se hacen preguntas, sólo importa el camino que hay por delante…” (página 101).

Así, Vicente Valero nos sitúa en Lisboa la noche del 8 de marzo de 1914, momento en que Fernando Pessoa es asaltado por un tropel desbocado de musas y “escribió aquella noche como nunca lo había hecho y como nunca lo volvería a hacer –y así lo recordaría siempre y lo diría una y otra vez, con nostalgia y pesadumbre” (pág.89); nos lleva a finales de mayo de 1802 cuando Friedrich Hölderlin, acuciado por el recuerdo de su amada Susette, decide partir a pie, sin equipaje, desde Burdeos, donde llevaba unos pocos meses bien instalado y con una agradable tarea de tutor, en dirección Stuttgart: “y vio que caminar era asombroso, un despertar contínuo, su morada más auténtica, por no decir la única”. (pág. 52); y nos introduce en el Convento de los descalzos de Úbeda en el otoño de1591, adonde llega un agónico san Juan dela Cruz-“hubo santidad pero no compasión en aquel otoño andaluz”,(pág. 24) – para pasar sus últimos días: “la poesía brotó entonces como amistad profunda, como lenguaje que, al hundir sus raíces en lo más oscuro, podía ofrecer vida verdadera, la semilla de la luz.¿Era verdad que ahora se moría? Morir es unirse a lo más claro, transformarse en serena claridad. (pág 27).

Vicente Valero

El arte de la fuga

Periférica, 101 páginas.

Precio 14,75€ Ebook: no disponible

www.editorialperiferica.com

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