Son atrevidos. Temerarios, dirá más de uno, en la selección de sus proyectos y en la ejecución de los mismos. Y tal vez sea así, pero aquí lo único cierto es que los responsables de La impaciència son magníficos. Y mejorando. “Cyrano” es la prueba. Son inconformistas y apasionados. Y sólo así se entiende que, después de la muy notable y comprometida “La fundació”, hayan optado por abordar uno de los clásicos más emblemáticos del teatro universal, no solo asumiendo la responsabilidad y los riesgos de hacer suyos los versos de Edmond Rostand, sino exponiéndose además a las odiosas comparaciones de sus grandes referentes, con Depardieu a la cabeza. Mucho riesgo, sí. Pero tremendo resultado.
Desde el respeto al original pero sin renunciar a su carácter enérgico y descarado, satírico e incisivo, al lenguaje contemporáneo, a su gusto por la transgresión, a su estilo, al sello que ya tiene y exhibe La impaciència. Conscientes de enfrentarse a una obra maestra incuestionable, pero decididos a hacer con ella teatro a su manera. Con una coreografía escénica aparentemente sencilla en su complejidad, en constante movimiento, que fluye y envuelve a tres intérpretes que se desdoblan, y crecen, y mutan, y disfrutan. Y así, desde la libertad creativa más absoluta, una vez más capitaneados desde la sombra por la mano cohesionadora de Luis Venegas, nos divierten y emocionan. Y nos regalan momentos de enorme belleza, de contagiosa hilaridad y de admirable determinación, por ejemplo, con una de las más inesperadas, hermosas y convincentes Roxanas nunca vistas.
La impaciència es contagiosa. Ya hay ganas de ver lo siguiente.
Título: Cyrano
Coproducción La impaciéncia y Teatre Principal de Palma.
Autor
Edmond Rostand
Dramaturgia
Salvador Oliva
Dirección
Luis Venegas
Intérpretes
Rodo Gener, Xavi Núñez, Salvador Oliva
Teatro: Sala Petita (Teatre Principal de Palma).
Javier Matesanz



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