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Colossal

Colossal

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La chica es abandonada por su novio y vuelve al pueblo del que salió para vivir en Nueva York. La casa vacía y la tristeza se apoderan de sus primeras horas en aquellas calles llenas de recuerdos. Hasta que se cruza con un viejo amigo, que le acoge, feliz, con ganas de retomar aquello que dejaron años atrás, cuando ella desapareció. Aparentemente, no es el principio de una película que prometa emociones más allá de los estándares del cine dulzón. Nada de monstruos ni de violencia, nada de batallas épicas o incluso ridículas. Aunque la protagonista sea una magnífica Anne Hattaway a quien nunca agradeceremos bastante que se haya rebajado el caché para poder interpretar a Gloria y haya decidido poner parte de su sueldo en producir esta peculiar historia. Pero nunca nada es lo que parece en las películas de Nacho Vigalondo. Su particular visión del mundo es también su particular visión del cine, de lo que debería contar y de los géneros. Y Colossal no podría ser distinta. Porque intentar clasificar esta película es como intentar clasificar el plato de un restaurante de estrellas Michelin. Puede gustar o no, pero nunca es una sola cosa. Comedia romántica, historia de monstruos gigantes atacando Seúl, un alegato contra el machismo y la violencia de género, un manifiesto en torno al papel de las mujeres en las grandes historias, una frikada… todo eso es Colossal, la mejor, junto a la maravillosa Los cronocrímenes, película de Nacho Vigalondo.

Con un guión lleno de frases casi tópicas pero célebres y de interrogantes que se van respondiendo pausadamente a medida que avanza el metraje, el director más personal que ha dado el cine español consigue mantener al espectador pegado a la pantalla con una historia en la que absolutamente nada es lo que parece. Un guión lleno de cambios de género que consigue convertirse en uno de esos platos muy curiosos a la vista, pero de poso amable y mucho que decir y comentar varias semanas después de su digestión. Vigalondo no deja ni una sola coma al azar ni a la libre interpretación, todo tiene un porqué muy definido que llevará a una conclusión muy concreta, aunque llena de ramificaciones. Incluso la utilización de los efectos especiales (una película con monstruos gigantes debería tener una factura brillante en efectos especiales para poder ser efectiva), bastante por debajo de las grandes producciones que pueblan las salas, pero con una razón más que justificada. Y, aunque es cierto que la particular visión del director es importante, también lo es la presencia de Anne Hattaway en un personaje complejo y con un sinfín de matices. Una heroína que se defiende a sí misma de unos acontecimientos que podrían pasarle por encima y que, en cualquier producto al uso serían solucionados por su pareja, resuelve por sí misma sin ningún atisbo de duda. Algo tan necesario como gratificante en una sala de cine.

En una sola palabra: Colossal.

Dirección: Nacho Vigalondo Intérpretes: Anne Hathaway, Jason Sudeikis, Dan Stevens, Austin Stowell, Tim Blake Nelson.

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