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‘Letters to Paul Morrissey’, las cartas fílmicas de Armand Rovira

‘Letters to Paul Morrissey’, las cartas fílmicas de Armand Rovira

Que yo eligiera estudiar cine hace diecisiete años no fue pura casualidad. Una serie de películas y directores me llevaron a ello. En mi adolescencia descubrí a John Waters y Russ Meyer, que me provocaron una fascinación por el cine de explotación no comercial. Hasta entonces  no me interesaba el cine, pero empecé a dejarme atrapar por estos films independientes, que a mi modo de pensar reflejaban mejor la realidad de nuestros problemas de juventud que cualquier pop-corn movie yanki. Todo esto me llevó a  un film del año 70 que me dejó en estado de shock por su manera de tratar las drogas, el paro y el típico futuro incierto que se le presenta a cualquier joven. Aquella película había estado rodada en 20 días con una cámara de 16 mm y con actores no profesionales. El nombre del film era “Trash” (basura), dirigida por Paul Morrissey y producida por el excéntrico Andy Warhol. Aquello me confirmó que no era necesario construir pomposas producciones para empezar una carrera como cortometrajista y me animó a coger una cámara de Super 8.  Y así hice.

El año pasado mientras esperaba a que se cerraran proyectos complicados de financiar, apareció la oportunidad de poder rodar pequeñas historias de una manera parecida a cómo lo hacía el mismo Paul Morrissey. Enterado del gran proyecto de correspondencias fílmicas que habían empezado a enviarse los directores Víctor Erice y Abbas Kiarostami surgió la idea de enviarle estas historias a Morrissey y mi deuda cinéfila con él quedaría sellada.

Lo primero era aliarme con mi amigo y director de fotografía Edu Biurrun que comparte la misma pasión que yo por el soporte fotoquímico y concretamente el mágico 16mm en blanco y negro. Rodar con película caducada de los años 60 y cámaras de cuerda o la mítica Eclair de esa época, la misma que John Cassavettes rodó Faces, nos hacía prever a los dos que este proyecto iba a convertirse en algo muy especial.

Al proyecto se sumaron tres jóvenes apasionados a los retos y que acababan de formar una productora llamada From Outer Space. Como unos verdaderos kamikazes se lanzaron a producir esta locura.

Sin pensarlo dos veces desempolvamos nuestras cámaras y llenamos nuestras neveras de latas de negativo. En verano llegar a un yogur era algo complicado.  Partí narrativamente de una pequeña idea basada en las películas de Morrissey y decidí ir escribiendo y desarrollando el guión mientras fuera rodando. Una técnica extraña que nunca había experimentado. Cada pequeña historia se convertiría en una carta fílmica a enviar al cineasta neoyorkino.

Los rodajes de verano empezaron muy bien. Y los protagonizaron actores no profesionales, gente que pasaba por allí, skaters del Parc de Sa Riera. Al ser un proyecto vivo que nunca deja de crecer decidí que ya era hora para dejar participar actores profesionales. Se sumaron María Fajula, Pedro Orell y Esteban Torres. Cuando el otoño asomó la cabeza rodamos con ellos en inglés.

Pero los retos debían continuar, rodar en inglés no era suficiente. Comparto la misma obsesión por la cultura japonesa igual que Paul Morrissey. Y una de mis ilusiones siempre ha sido poder rodar en Japón. Frustrado por un sueño casi imposible de realizar, tuve la idea de que si no podía ir a Japón, Japón vendría a mí. Hace un par de años rastreé Internet en busca de actores japoneses para un proyecto congelado actualmente. Busqué en Barcelona y Madrid. Nada, no había ni un perfil interesante. Cuando ya tiraba la toalla me dio por buscar perfiles de modelos y actores en Andalucía. En Málaga había una joven que parecía nieta de alguna actriz de los films de Kenji Mizoguchi. Podía funcionar, por qué no. La actriz y modelo japonesa Almar G. Sato aceptó venir a Palma y protagonizar en japonés varias cartas fílmicas a Paul Morrissey. No solo lo hizo, sino que lo hizo demasiado bien. Respiré aliviado, nuestro film “Letters to Paul Morrissey” se estaba convirtiendo en una realidad.

Una película con la puerta abierta para los intérpretes. Hace poco se incorporó la modelo Kylie Van Beek que reencarnó a Nico de la Factory de Andy Warhol, y está previsto que nuevos actores se vayan incorporando así como continuar rodando con los que ya viajan en nuestra nave.

Queda mucho por recorrer y 2015 es el año propuesto para acabar este viaje.  Un largo camino inesperado donde la improvisación y el azar forma parte de este juego fílmico.  Espero que el buzón de Paul Morrissey sea bien grande.

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