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Armand Rovira y su laureado “Hoissuru”

Armand Rovira y su laureado “Hoissuru”

 

El pasado 21 de julio finalizó la tercera edición del Festival Internacional de Cinema de Menorca, un evento ya fundamental en los calendarios de la industria audiovisual balear, que cuenta con proyecciones, conferencias y diferentes conciertos. Así, el certamen trajo a la isla una serie de actividades que conocieron una estupenda respuesta por parte de público. Y un año más, el equipo de programación reservó un espacio para los proyectos dirigidos por cineastas de ses illes. El jurado de dicha sección, llamada “Balears en Curt” y compuesto este año por Paz Lázaro, Ruth Llopis y Rodrigo Sorogoyen, otorgó el Premio a Mejor Cortometraje a la obra “Hoissuru” de Armand Rovira.

Aprovechamos así la ocasión para charlar con Rovira, felicitarle por el galardón, y entrevistarle para que nos explique más detalles sobre su obra.

 Enhorabuena por el premio obtenido en el Festival Internacional de Cinema de Menorca. ¿Cómo ha sido la experiencia de ganar este galardón?

 Siempre es muy agradecido recibir un premio. Por desgracia no pude asistir a la recogida del premio; sí lo hizo la guionista Saida Benzal. Yo tengo algo de mala suerte con las fechas de las clausuras de los festivales: gané el Premio a Mejor Cortometraje en el Festival de Sitges y también en Lucca y no pude ir a recoger el galardón a ninuguno de los dos. Aunque lo mejor de los premios siempre es la difusión que hacen los festivales de los cortometrajes ganadores, no el propio premio. Por muchas selecciones que tenga uno, es difícil que hablen de su obra si no gana en algún festival. Y la difusión del cortometraje es el mejor premio.

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 “Hoissuru” es un cortometraje de corte claramente experimental, con una apuesta formal arriesgada y atípica: blanco y negro filmado en 16mm, con diálogos en japonés, un guión ajeno a los convencionalismos… ¿Cómo lo definirías?  

 Todo sale siempre de mi cabeza de una manera natural y espontanea. No pienso en etiquetas o “voy a hacer esto y lo otro”. A veces es una coincidencia de formas y estilos con los medios que tienes y las influencias de ese momento. Siempre había trabajado con personajes masculinos y en ese momento me apetecía rodar con dos chicas. También en japonés y con una japonesa. Si no tengo dinero para ir a Japón y rodar allí, traigo a una japonesa a Mallorca. Lo mismo con las cámaras que teníamos en la productora From Outer Space en ese momento: un par de cámaras de 16mm. Una de cuerda y otra Arri clásica y mítica para los cortometrajes. Toda esta serie de circunstancias dan la forma y esa estética al proyecto. Yo nunca busco las cosas sino que me las encuentro por el camino. En “Hoissuru” no hay prácticamente nada determinado. Muchas cosas nacen de los errores.

 El guión original es de Saida Benzal, ¿pero cómo nació el proyecto? ¿Fue complicado llevar la idea a la pantalla?

 Trabajar con Saida es como sentarse delante del psicoanalista. Yo le vomito las ideas y ella intenta que contar eso en pantalla sea posible, que las conexiones de las ideas sean veraces y posibles. A veces le cuento ideas y ella le pone diálogos a esas situaciones algo extrañas porque vienen directamente de pensamientos, sueños o lo que sea. Luego me devuelve los diálogos y yo también trabajo sobre ellos. Trabajar con ella es algo parecido a jugar a tenis pero con un solo vencedor, la historia. Aunque “la forma” de mi cine destaque ante “la historia” trabajamos mucho para que todos mis personajes tengan alma. Los dos nos sentimos muy cercanos al realismo mágico y nos sentimos muy cómodos con el universo que creamos en todas las historias en las que colaboramos. Trabajamos juntos porque prácticamente vemos la vida pasar con los mismos ojos.

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 Por los avances que hemos podido ver en diferentes muestras, redes sociales y demás, el corto parece conectar con tu película “Letters to Paul Morrissey”, largometraje todavía inédito y que esperamos poder ver pronto. ¿Podrías detallar un poco más esta conexión? ¿Los personajes de ambas obras se mueven en el mismo universo?

 Por supuesto que están conectadas. Mi cine siempre es la misma película. Y de hecho “Hoissuru” y “Letters to Paul Morrissey” están directamente conectadas porque la historia de “Hoissuru” se desarrolla con más tiempo dentro de “Letters to Paul Morrissey”. Es otro montaje de imagen y de sonido, pero la historia es la misma. Yo estoy muy relacionado como aficionado a la música rock. Soy hijo de una generación que ha crecido con los álbumes, sean en vinilo o CD. Y mi apuesta ha sido hacer de “Hoissuru” el single, y de “Letters to Paul Morrissey” el álbum completo. Si te gusta “Hoissuru” no tiene por qué disgustarte “Letters to Paul Morrissey”, al menos que te explote la cabeza por aguantar una hora y media de mi cine.

 Imagino que el rodaje supuso un reto para la mayoría de los implicados, por ejemplo por todo lo que conlleva hoy en día filmar en celuloide. Y también para la la actriz Agnès Llobet, cuyo personaje debe hablar un japonés fluido.

 Cuando es algo novedoso para la gente siempre es un reto. La mayor parte del equipo no había trabajado antes en fílmico así que el esfuerzo de concentración en rodaje es más alto porque tienes unos minutos limitados para hacerlo bien. No es la forma más cómoda de trabajar, pero para mí es la sensación más cercana al cine de siempre. Hoy en día todo el mundo genera imágenes con su móvil en cualquier momento y a cualquier hora. Hacer una película es lo más fácil del mundo. Yo necesito sufrir obstáculos para sentir que realmente estoy haciendo cine. No solo es algo puramente estético. El cine digital ya nos ha enseñado que se pueden rodar imágenes muy bellas. Pero a mí no me gusta la inmediatez de las cosas. Necesito que lo que haga cale en mí por una temporada. Si tengo que esperar un tiempo a ver el resultado de las imágenes por la espera del revelado mucho mejor. Lo coges todo con más ganas cuando ves el material. Y sobre lo de Agnès Llobet, es cierto, tuvo que hacer un trabajo increíble rodando planos secuencias en japonés y a dos tomas como mucho. Pero ella es una gran profesional y lo resolvió perfectamente.

Still Hoissuru

Al margen del premio en Menorca, el corto obtuvo, como decías antes, un galardón en la sección “Noves Visions” del Festival de Sitges, también estuvo seleccionado en Alcalá de Henares, ha viajado a la India, a Argentina… ¿Estás contento con el recorrido?

 Sí, aunque tengo que decirte que está dentro de la normalidad cuando un corto se distribuye. Al corto le deben quedar unos seis meses de vida como mucho en su recorrido por festivales.

 Por último, y como te comentaba, somos muchos los que queremos ver “Letters to Paul Morrissey”. ¿En qué momento se halla ahora la película? ¿Crees que podrás presentarla pronto en sociedad?

 La película empezará su recorrido por festivales en noviembre de este año. Es verdad que probablemente muchos la vayan a catalogar como experimental, así que la distribución en salas comerciales puede que sea complicada. Pero yo sí creo que por circuitos artísticos se va a mover bien. De eso no hay duda. Y eso hará que en cada provincia de este país y en varios países haya oportunidades para verla sin problemas.

 

 

 

 

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